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20 dic. 2012

Duelo ibérico


Oporto-Málaga// Octavos de final
Martín Aguilar: “Nos vamos a enfrentar al mejor equipo de la Champions”

Poco antes de las 12 de la mañana el malaguismo se paraba ante el televisor para presenciar el histórico sorteo de octavos de final de la Champions league, hubo que esperar para ver la bola del Málaga abrirse, tardó tanto en salir el conjunto malaguista que cuando salió el papelito con nuestro nombre ya sabíamos que no quedaba otro rival que el Oporto.  Poco tardamos para ver a Martín Aguilar atendiendo a las cámaras del “canal +” y dejando claro a Mónica Marchante que no era ni el rival deseado ni el esperado, probablemente en mente del directivo blanquiazul estaría un reencuentro con Cazorla, una visita a Glasgow o un caramelo jugoso como era el Galatasaray. Pero “nos vamos a enfrentar al mejor equipo de la Champions” declaró Martín Aguilar. Sin arrugarse dejó claro que confiaba en pasar la eliminatoria y esperaba reencontrarse con la bella ciudad de Mónaco en el próximo sorteo de la Champions League.

Pues bien, sin ánimos de dármela de experto vamos a analizar al Oporto, y vamos a comprobar el porqué de la afirmación de Francisco Martín Aguilar.

El Oporto ha realizado una primera fase de escándalo, se mantuvo líder y con opciones de ser primero de su grupo hasta la última jornada, no lo fue porque se topó ante el multimillonario equipo francés que preside “nuestro primo” Qatarí. El conjunto portugués ganó 4 de sus 6 partidos en la fase de grupos y no conoció la derrota hasta la última jornada en “le Parc des Princes” frente al PSG, sólo el frío Ukraniano consiguió frenar al Oporto de cara al gol que le privó de la victoria ante el Dinamo de Kiev, consiguiendo allí su único empate. El Oporto acabó la primera fase con 13 puntos (uno más que el Málaga), 10 goles a favor y tan sólo 4 en contra. Desplegó un gran fútbol ofensivo más que eficaz en casa, dónde anotó 7 de sus 10 tantos a favor, y mostró gran seriedad defensiva tanto en casa como a domicilio ya que el PSG fue el único capaz de marcarle gol a los portugueses lejos de la península ibérica. Todo esto convirtió al Oporto en el mejor segundo de la liguilla superando  hasta 4 primeros de grupo e igualando a otros 2 en puntos, tan sólo consiguieron superarles su rival el PSG y el Borussia de Dorm0und. No obstante en frente tendrá al equipo revelación de esta “Champions”, nuestro Málaga que acabó líder de un grupo en el que se enfrentaba ante el siempre eterno Milan, y el temible millonario Zenit, con 12 puntos, 12 goles a favor y 5 en contra. Octavos nos reparará cuanto menos una eliminatoria bonita e igualada que esperemos que se lleve el conjunto andaluz.

Claves de la eliminatoria
Si queremos ver a nuestro equipo en el bombo para el sorteo de cuartos, necesitaremos que el Málaga muestre la mejor cara de este año, necesitaremos frescura en ataque y un plus de agresividad tanto en el centro de campo como en la zaga.

El Oporto es un equipo que no se encierra atrás, que se siente a gusto atacando y corriendo a la contra, está jugando con un 4-3-3 dónde es primordial Moutinho, sería importante contar con Toulalan para hacernos con el medio del campo, aunque si Iturra y Camacho siguen rindiendo al nivel que están teniendo hasta ahora nos sería suficiente. Si juega el chileno tendrá que ahogar la salida del balón de Moutinho no dejándole jugar. De vital importancia que Monreal y Gámez estén a su mejor nivel, el Oporto es un equipo que sabe explotar las bandas con sus extremos. Primordial que no se cometan errores en defensa y que Demichelis se anticipe a todas, sabiendo que tendrá la espalda cubierta con el gran Weligton, ambos tendrán que frenar a la pareja colombiana, Jackson Martínez y James rodríguez, que aunque parecía imposible han conseguido hacer olvidar a Hulk y al gran Falcao.

Aunque hagamos todo bien en defensa el conjunto luso tendrá algunas ocasiones claras por lo que necesitaremos al Santo Caballero sacando sus grandes manos.

Hasta aquí el apartado defensivo, ahora veremos como hacer daño a “los dragones azules”.  El Oporto es un conjunto que repliega rápido en defensa, tras la salida de Bruno Alves su principal fuerte en la zaga es el argentino Otamendi, pese a su baja estatura va muy bien por alto. Si el Málaga quiere hacer gol tendrá que estar vivo en ataque, Joaquín tendrá que ser explosivo, Eliseu deberá más que nunca saber elegir sus opciones, romper en velocidad o saber combinar con Isco. Por lo que he visto jugar al Oporto no suele bajar su nivel notablemente, pero seguramente Isco consiga algo de libertad durante unos minutos, ese periodo será fundamental para crear ocasiones claras de gol, dónde Saviola tendrá que estar más vivo que nunca y hacer daño a la defensa con desmarques de rupturas. Probablemente la vía más rápida para hacerle gol al Oporto sea que Helton, un gran portero cuando está bien pero un portero flojo cuando está mal, tenga uno de sus malos días. Así que en esta eliminatoria apremia más que nunca golpear a puerta, ahí tanto Isco como Eliseu tendrán que destacar. A Helton hay que ponerlo a prueba. Sería interesante recuperar a Julio Baptista y ganar músculo ante un rival fuerte. Esperemos que la bestia esté al 100%.

Después de desvelar un poco las claves de esta fase sólo queda esperar a Febrero y disfrutar de una linda e histórica eliminatoria. Desde aquí animo a todos los malaguistas a ahorrar dinero y viajar con el equipo al país vecino. Oporto será albiceleste. Suerte Málaga.

Alberto Ortiz García
20/12/2012

17 dic. 2012

La estrella de los sueños


Sin querer dar la vuelta hacia la estrella en la que se guardan los sueños, camino siempre en círculos sobre el mismo punto de mi camino, no sé si marchar hacia adelante o si volver a luchar por lo que quiero en el pasado.
Aprender a avanzar sin dejar de mirar atrás es la tarea más difícil en esta vida. Cuesta tanto lograr tan poco que luego cuando pasa no quieres desprenderte de lo vivido.

Si vienes y me pides poner final a esta historia que aún estaba decidiendo si empezar, que no te olvide pero que hasta aquí llegó, que ahora no puede ser, que no es el momento, que necesitaría más de lo que darías, que supuso más para mí de lo que debía y que haga un esfuerzo en entenderte… entonces decides todo lo que pasó, lo que pasa y lo que debe pasar, no me ha dado tiempo a pararme y pensar que es lo que realmente podría pasar, y qué quería que pasase, directamente me encuentro con un “lo que pasará”.

Teniendo ese “pasará” en mis manos, llega el momento de pararme y pensar, valorar y opinar, darme cuenta de que aquí ha ocurrido algo extraño. En los últimos años he aprendido a dejarme llevar y a luchar por disfrutar del momento, de no quedarme quieto y darle vida a mis relaciones para que no mueran solas, y ahora me frenas, me dices que no puedo luchar, que aquí no puede haber nada ahora.

Hablas sin parar para autoconvencerte de que es lo correcto, creo que el pasado te agarra para no andar este camino, creo que el miedo no te deja ver que existe un aquí y ahora por vivir, que no te permite descubrir estos momentos de risas, lágrimas, sonrisas, caricias y sueños. Quizás pienses que no ha pasado lo suficiente pero ya añoro lo que podría estar pasando… echo de más esas noches vacías de compañía, echo de menos verte dormida.

Las relaciones son un salto al vacío, un acto de fe, de ahí viene la expresión lanzarse. Mi consejo es: Déjate llevar.

Alberto Ortiz
17/12/12

4 dic. 2012

El color de mi locura

El color de mi locura
Yo y mi bendita locura de no querer acabar las historias.

¿Esta mal dejarse llevar? ¿Tener locura momentánea? ¿Sonreír incrédulo cuando ves a escasos metros un ángel pasar? ¿Creer que puedes acercarte a él?

Cuando paseas despreocupado por las calles de una ciudad que no es la tuya queriendo ignorar todo aquello que tantos años venías arrastrando, cuando consigues que no te importe por unos segundos nada de esos problemas que te agobian a diario, cuando tienes a dos buenos amigos a tu lado, cuando todo parece positivo, algo bueno puede pasar. Y así fue en el verano del  2012 pasó, sí, pasó por mi lado para detenerse un segundo y cruzar nuestras miradas, una sonrisa e irse. Suficiente, poco pero intenso, fuerte como una quemadura que se queda marcada. Si a ello le sumas que el destino te da un achuchón más, se puede considerar que has tenido suerte. Quizás unas líneas adelante puedas encontrar ese ángel de nuevo.

Una noche cualquiera, de esas en las que te das cuenta de que se acaba un día y eres un poquito más mayor, en la que filosofeas o hablas con la almohada, como queráis llamarlo, te das cuenta de que no estás lleno, que más bien estás prácticamente vacío, notas que falta alguien a tu lado que pueda darte eso que otras personas que te dan mucho no pueden darte. Te encierras en tu cabeza, abres las puertas a un mundo paralelo en el que nadie más que tú puede pasar, dónde nadie puede saber que te pasa, dónde nadie puede ver la tristeza que hay en ti, dónde a veces te planteas el por dónde estás llevando tu vida y por dónde quieres encauzarla, y si realmente estás haciendo lo que quieres, o estás haciendo lo correcto para lograr tus objetivos. Da igual si derramas unas lágrimas nadie te ve, estás sólo tú, te desahogas aunque por momentos parece que realmente te estás asfixiando tu mismo, descubres que algo tienes que cambiar pero no sabes qué, es dura esa sensación pero sopórtala porque aunque parezcas que sólo te pasa a ti, en cualquier continente,  país, ciudad e incluso barrio hay otra persona que está pasando exactamente por lo mismo que tú, sólo podrás ayudarte haciéndote más fuerte, ya que tu propia fuerza es la que te llevará a conseguir lo que necesitas, pero ojo, ten cuidado esa misma fuerza puede acabar contigo sino sabes controlarla. Nadie dijo que sería fácil.

Una mañana más, en la que te despiertas apagando el despertador, te desperezas en ese tu confesionario particular que es tu cama y sacas fuerzas para levantarte y empezar un nuevo día, apenas has empezado a desayunar cuando ya algo te recuerda esa soledad que sentiste la noche anterior, o esa soledad que te provoca recordar lo que pudo ser y no fue, lo que estuvo y dejó de estar, lo que había llenado tus rincones y ahora los vacía. Apenas sin darte cuenta te refugias en esa persona que está a tu lado, dándole un beso y los buenos días a tu madre, ella estará siempre ahí. Y aunque nos queramos engañar a veces con sus abrazos, todos sabemos que ese cariño no es el que te falta, ese hueco que ocupa no es el que necesitas realmente que esté ocupado…Lo bueno de la mañana es que el mundo que te rodea te atrapa y evita en mayor parte que profundices en ti mismo, ahí es dónde nos acostumbramos a huir de los problemas.
Y toda una tarde interminable, en la que te debates entre escabullirte de tus pensamientos mañaneros corriendo hacia la noche o pararte evitando tus pensamientos nocturnos. Sólo tú y tu corazón, perdidos en un mar de incertidumbres, ¿Cuándo? ¿Cómo? Se resolverá esto que me acompaña día y noche. No pasa nada, siempre nos quedará…

Uno de otros días en los que te levantas rebelde y decides cambiar tus hábitos, de repente y sin apenas pensarlo recuerda el qué te pasó el día anterior en esa otra ciudad que andabas visitando y decides jugar tus cartas, claro, piensas que no tienes nada que perder, total si estoy loco sólo lo sabré yo. Y es que se te ha ido la mano rápida e intentas ponerte en contacto con un supuesto ángel que habías visto horas antes. Bendita demencia la mía cuando ves que aunque no te responda sabes que en cierto modo si ha entrado en tu vida. Dicen que la fruta está más buena cuánto más madura, y esta locura maduró un tiempo hasta que empezó a tomar forma.
Unas semanas después, descubres que los ángeles existen, eso o que hay algunas personas especiales que logran asemejarse a ellos. El ángel te deja entrar en su vida, conocerla y pasar a formar poco a poco parte de su vida, eso sí siempre desde la distancia. Hay veces que las cosas por su propio peso cogen velocidad, digamos que la gravedad surge efecto y la cosa se convierte en una especie de enajenación mental en mi cabeza, una locura desmedida que se hace enorme hasta en una cabeza acostumbrada a cosas paranoicas como la mía. Y ese vínculo se estrella a fuertes velocidades, ¿habrá supervivientes?

Tras pasar por la UCI (unidad de cuidados intensivos), los heridos se recuperan y esta vez con el limitador de velocidad retoman sus charlas. Puede que llegues tarde, pero más vale llegar tarde que nunca. Hay supervivientes y cuando la cosa parece ir a paso de tortugas con pies de plomo, cuando menos te lo esperas, vas y sin planearlo con mucha antelación tienes que visitar de nuevo aquella ciudad donde se avistó anteriormente al ángel, seis meses después te encuentras en el mismo lugar, pero no en el mismo punto. Puede que todo eche a andar o no.

Sin comerlo ni beberlo, mientras las luces de navidad se encienden en tu ciudad has viajado casi seis meses atrás en el tiempo hacia esa otra ciudad. Ahora parece que las temperaturas han bajado muy considerablemente durante esas seis horas que pasan desde que la vistes allí parada un segundo sonriéndote a cuando la vuelves a ver, saliendo de aquella puerta y bajando esos escalones. Esas seis horas o seis meses según como queráis verlo han servido para ponerle así color a tú locura y que esta vez puedas y seas capaz de acercarte y decir: “buenas, ¿qué tal?”.

Una noche cualquiera se convierte en una noche totalmente distinta a las que estás acostumbrado a vivir, te da lo sencillo de una sonrisa infinita y entiendes que en lo más simple la felicidad se explica. Estás encontrándole a la historia otro sentido y ves todo lo que puedes cambiar haciendo lo que realmente quieres. En unas horas descubres como esas sábanas enormes que te sobraban por todos lados mientras filosofeabas sobre tu soledad han pasado a ser otras sábanas minúsculas que te hielan sin que te importe lo más mínimo no poder taparte.
Así cuándo levantas una mañana cualquiera totalmente distinta a las que estás acostumbrado a vivir, y la ves allí a tu lado, comprendes porque tu subconsciente te atrapaba cada noche contándote que es lo que echas en falta, y deja fría y al descubierto tu infeliz soledad diciéndote: “Si quieres te dejo un minuto, pensarte mis besos, mi compañía, y mi fuego, que yo espero si tardas, porque creo que te debo y mucho”.

¿Está mal dejarse equivocar?
Continuará… o no.
Alberto Ortiz
4/12/2012

28 oct. 2012

Podría escribir una historia de amor a cada pareja…


Podría escribir una historia de amor a cada pareja que vea a mí alrededor.
Aquella que pasean juntos al perro; o a esa otra que pasean con las manos metidas en el pantalón del otro; o a aquella de ancianos que pasean agarrados de la mano; incluso a esa en la que el hombre camina 2 metros por delante de la mujer; o aquella en la que el hombre hace de pechero mientras su mujer compra de forma compulsiva; o esta otra que vienen al fútbol juntos todos los domingos; siempre podré escribir las historias de mis padres, mis tíos o la de mis abuelos con esa cantidad de anécdotas que me han ido contando año tras año.
También podría describir esa otra relación en la que ella es 2 veces más “grande” que él y siempre se ven en el mismo banco; o esa otra en la que ella es un bellezón y él un simple gordito con la cara bañada en acné; y porqué no esa multitud de parejas que cada año vienen nuevos al piso de en frente y acaban rompiendo… lo conocemos como el piso maldito.  

Las parejas que empiezan; las jóvenes; aquellas que con una mirada se dicen todo; esas otras que se ven que están empezando, como ese chico que no sabe si echarle el brazo sobre los hombros o agarrarla por la cintura y al final acaba metiéndose las manos en sus bolsillos; esas otras que aún no son parejas, y que en la mirada de ambos se ve un tremendo sentimiento mutuo y que sin embargo por timidez o llamémoslo “X” no acaban saliendo juntos; o esa otra en la que uno de los dos le dobla en edad al otro… el amor no tiene edad.

 En definitiva podría escribir mil historias distintas de cómo, cuándo y porqué comenzó una relación de amor a cualquier pareja de individuos que pasean a mí alrededor, a todas menos a una, que aún sigue sin ser escrita, la nuestra.


                                               Alberto Ortiz García

26 oct. 2012

Llegó el final

Llegó el día en que pude hablar con ella, se lo tenía que decir, y todo empezó así:

“Sí, yo, yo sé que es difícil recordar las personas que solíamos ser, es incluso más difícil hacerse a la idea a que tú no estás aquí a mi lado, dices que es demasiado tarde para conseguirte, pero, ¿es demasiado tarde para intentarlo? He malgastado mis noches, tú apagaste las luces, y ahora estoy paralizado, atascado aún en aquél tiempo, cuando lo llamábamos amor; pero incluso el sol se pone en ese paraíso que había creado para ti.”

“Odio aparecer de la nada sin ser invitado pero yo no podía permanecer lejos, no podía luchar contra él, y tenía la esperanza de volver a verte la cara, y tener que recordarte que para mi aún no había terminado”.

Faltaba el punto final a nuestra “historieta de amor”, necesitaba cambiar esos puntos suspensivos por un punto y seguido, o punto y final. Y al volver a saber de ella, comprendí todo, así que ya no importa.

“Voy a encontrar a alguien como tú, así que te deseo todo lo mejor, y también que no te olvides de mí, sólo te pido permanecer en tu memoria” “Recuerdo que un día dijiste: A veces contigo veo el amor más fácil, pero otras me duele tanto”.

Y es que hubo una vez en que no supe si querer olvidar; hubo una vez que estuve a punto de entenderlo todo, pero como una señal la nada se quedó. Y cuando ya nada quedaba en mi cabeza comprendí que si se iba y yo también no quedaría nada, ni los momentos buenos... Y ahora que ya todo está casi olvidado yo me peleo por poderlos recordar... esos momentos buenos.

Si el "comieron perdices" existiese de verdad, todavía estaría abrazándote en ese coche, pero todos esos cuentos de hadas son pura mierda, si te escribiera un relato más, me pondría enfermo. Así que es ahora cuando te pongo el punto y final. Hasta siempre.

Alberto Ortiz García

24 oct. 2012

Cumpliendo un sueño


Faltan menos de 7 horas para llegar a cumplir un sueño, un sueño con el que todo malaguista, aunque no lo recuerde, ha soñado. Un sueño que a lo lejos llegó a residir en las cabezas de nuestros abuelos y padres, un sueño que estamos viviendo con nuestros hermanos y con nuestros hijos, algunos afortunados lo vivirán como yo, junto a mi padre, persona que me permitió vivir desde chico el sentimiento malaguista, mamao desde la cuna, también con mi hermano, con mis primos y mi tío, y una cantidad de compañeros de fatigas que nos han acompañado en esta travesía hasta la gloria.
 Gloria que podemos alcanzar con este Málaga semana tras semana, y en especial hoy, en el que nos enfrentaremos ante todo un heptacampeón de Europa, y lo mejor para todos nosotros es que lo haremos de tú a tú, batalleando por la primera plaza de un grupo “C” de la UEFA CHAMPIONS LEAGUE, con un estadio lleno a rebozar de almas que hoy sólo pensarán en el Málaga y en Málaga, con un bufandeo malaguista que nos llevará por todo el mundo, con el que el planeta fútbol se emocionará, la Rosaleda entera botará, se hará un pipi langstrum y España se arrodillará ante nuestra afición, la que tanto ha sufrido y a la que tantos palos nos han dado, y demostraremos que siempre hay que tener fe porque la vida siempre te dará una oportunidad más para dejarte en el lugar que corresponde. Por eso a ti que hoy verás tu sueño hecho realidad en la Rosaleda, o desde tu casa, o desde el bar del barrio, te pido que sumes, que pongas todas tus fuerzas e ilusiones, y que te acuerdes de todo aquel que ya no está con nosotros, aquel que compartía con todos nosotros este sueño, aquel que lo verá desde la tribuna blanquiazul que es nuestro cielo. Todos juntos haremos de este sueño cumplido, un día de fiesta y de homenaje a todo aficionado malaguista, escribiendo en dorado la historia de este club.

Abuelo tu estarás en el estadio conmigo, con tus hijos, y con tus nietos. Hoy verás desde la esquina del Frente Comepipas el partido más esperado en nuestra historia. Va por ti.


Ayer fue historia, mañana será un misterio y hoy es un regalo.                                       Alberto Ortiz García
                                                                                                                         24/10/2012

10 jul. 2012

Comunicación Audiovisual. Promoción 2008-2012. Málaga


No encuentro el momento para empezar a escribir esto, siento que cada palabra que escriba servirá para enterrar esta etapa de nuestras vidas, y no es eso lo que pretendo, tampoco sabría por dónde empezar, mil maneras se me vienen a la cabeza, mencionando personas, sin mencionarlas, contando mi primer día, el último…


 Pero siendo yo no podría empezar de otra manera: una maleta, un escudo (el de mi Málaga), una persona que la cargaba (Ricardo Aguilar)… yo que llegué algo más tarde a la universidad no podría elegir otra persona a la que acercarme para comenzar esta andadura, y no pude elegir mejor, no os puedo mencionar a todos pero hay algunos que marcáis esta etapa y que como Ricardo Aguilar aparecerá en este texto, él me hizo el camino mucho más fácil, siempre estuvo allí y sé que siempre estará aunque el tiempo nos aleje. De ese mismo día no olvidaré a los otros dos pilares básicos en estos cuatro años, Rosa Oña y Francisco Javier Lizana, no voy a entrar en detalles de cuáles fueron mis primeras frases con ellos por que estoy seguro de que ellos no la han olvidado (sobre todo tú, Rosa).


Cuatros años que me han servido para dejar de ser niño y madurar hasta ser un hombre (o a medias), cuatro años que me han servido para conocer gente magnífica, gente que me ha hecho valorar más aún la buena amistad, gente que aunque parecía que no estaba ahí lo estaba siempre, gente que después de estos cuatro años me conocen casi mejor que mi madre, gente que con una mirada ya sabemos los que nos queremos decir, me llevo una hermana, un par de hermanos y muchos primos. Un grupo magnífico de personas (Juanka Campos “mi niño”, Nacho vacas, Manu Pérez “mi chófer”,  José Antonio Pino, Sandra Cáliz, María Sáinz, Inma Pérez "la alegría", Nuria López, Rocio Morillo, Alejandro Lozano “el guapo”, José Rueda “el nene”, Javi Gálvez "multiusos" y un extenso etc. De personas que desde lo más mínimo a lo más “máximo” me habéis aportado algo de mucho valor en mí vida).

                                                                              
 En estos años me he conocido a mi mismo, he sabido comprender y entender lo que soy y puedo llegar a ser, he pasado malos momentos, pero gracias a Dios y a muchos de vosotros sé que estos no han sido nada comparado con los grandísimos momentos, muchos trabajos que nos dieron quebraderos de cabeza, esos mismos que después nos hicieron disfrutar viéndolos acabados, profesores que nos daban el coñazo en clase e incluso profesores que nos hacían tener ganas de aprender, y por supuesto estoy seguro de que nunca olvidaréis a Eva Bocco sacándonos al pasillo para dar clases alejados de esos sonidos raros que salían por los altavoces… Ahora nos reímos pero todos flipábamos e incluso veíamos peligrar el aprobado en esa asignatura. También había profesoras como Lucía Borrego y Perraut que nos volvían locos ¿a qué sí Javier Bejarano? Otros como Paco Plaza que os volvían locas, y otras que su intimidad quedaba desnuda en las páginas de Internet, existían también profesores que atentaban contra el mobiliario de la Uma como Pedro Hurtado arrancando la pantalla del proyector en Lengua…

Por no hablar de lugares, esas colas interminables de copicentro (a las que me negaba de contribuir) y sus trabajadoras (a las que algunas debo agradecer ciertos descuentos), la cafetería, su terraza, nuestras horas muertas y sus camareros por excelencia, las escaleras en las que todos íbamos a buscar un poco de aire que nos hiciera más llevadero el resto del día, los propios pasillos en los que algunos nos dejábamos el cuello mirando hacia la planta de arriba… en definitiva una infinidad de rincones, personas y cosas que se nos quedarán siempre en nuestra memoria, que aportarán por y para siempre un cariño especial a esta etapa de nuestras vidas.

Me voy alegre porque hemos conseguido nuestros objetivos, pero también me voy triste porque a los que conozco mucho no os quiero dejar escapar, porque a los que os conozco poco o nada desearía seguir conociéndoos, pero confío en Facebook en su grupo de Comunicación Audiovisual y en que cada 7 de Julio o similares nos reencontremos año tras año. Desde aquí desearos suerte por los caminos que hayáis elegido caminar.
Un fuerte abrazo a mis compañeros y un cariñoso beso a mis compañeras.

Atentamente,
            Alberto Ortiz.

8 may. 2012

Ensayo a la vida


Mil frases aisladas hacen un historia real

Me pierdo, me busco y no me encuentro, me hallo hundido en un pozo de negatividad, en mi mundo no existe color, todo es negro y lo que parece tener algo de luz yo me encargo de oscurecerlo, de apagarlo. Me pregunto que forma de vivir es esta, si mi triste vida puede tener solución. Es ahí cuando recuerdo una frase del gran Kahuna que decía “Disfruta del poder y la belleza de la juventud”, entonces comprendo que no puedo seguir así que tengo que hacer algo con mi vida, pero ¿el qué? Si lo único que sé es que por mi cabeza sólo pasan sueños, sueños de los que nunca creo tener esperanzas de despertar. Dicen que los sueños existen para intentar hacerlos realidad. Y cada día nos decimos: sí, lo haré mañana. ¿Pero y ahora? ¿De qué vivimos ahora?

A veces miro el mar, es eterno en movimiento, pero dos ojos son pocos para esa inmensidad, comprendo que estoy solo y paseo, paseo por el mundo y me doy cuenta de que dos piernas no bastan para recorrerlo todo, es ahí cuando vuelvo atrás. Recuerdo algunos momentos pasados en aquel coche. La música del radiocassette. El calor de la noche. Los asientos incómodos que siempre chirrían. Los pies en el salpicadero. Los cristales empañados. El sabor del sexo. Único. Esplendido. Irrepetible. Más tarde, esas mismas ventanillas bajadas para coger un poco de aire. Un hilo de humo que sale. Sonrisas en la penumbra. Momento en el que hago mía la frase de Walt Withman “estábamos juntos, el resto del mundo se me olvidó”.  Es ahí cuando llegan puntuales, a traición los recuerdos de cuando una historia termina. El dolor, proporcional a la belleza del amor vivido. 

Pienso que el mundo se divierte a mi costa, todo me recuerda que se marchó incluso una simple película. Y es que como dijo Pablo Neruda, “El amor es corto y el olvido largo”.

Pude conseguir dejar de quererla, comprendí que debía obviarla, sacarla de mi cabeza, pero no puedo olvidarla ni aunque quisiera. Me queda para el consuelo la frase de Alfred Tennyson “es mejor haber amado y haber perdido que no haber amado nunca”.

Pero el tiempo pasa y me ha hecho comprender que no todo es amor, que tal vez amar es sentirse ligeros y libres. Es saber que no pretendes apropiarte del corazón del otro, que no es tuyo, que no te toca por contrato, sino que debes merecerlo cada día. Entonces soy consciente de que hay respuestas que quizás deban cambiarse. Y que el pasado debía vivirlo y por eso ella apareció como todas las demás. Es cuando veo que a veces es preciso partir para volver a encontrar el camino; que no importa todas las veces que viajemos sino la insistencia en  querer saber cual es la meta adecuada. Y es que como decía Henri Lacordaire “el amor es como un rayo, no se sabe donde caerá hasta que no ha caído”.

Siempre llega la noche. Noche encantada. Noche dolorosa. Noche insensata, mágica y loca. Y luego más noche. Noche que parece no acabar nunca. Noche que, sin embargo, a veces pasa demasiado rápido. Pero a veces basta con nada para comprender que esa puerta nunca se cerró con llave. Porque hay cosas que no se borran nunca. Y regresan otra vez. Como la marea. Entonces es cuando me entra el miedo a amar. ¿Qué puede haber más hermoso? ¿Qué riesgo mayor vale la pena correr? Con lo bonito que es entregarse a la otra persona, confiar en ella y no pensar en nada más que en verla sonreír. 


Pasan los minutos. Pasan las horas. Pasa algún día. He leído de todo. He hecho de todo. Pero resulta muy difícil escapar al propio silencio. Lo dijo hasta un sabio japonés: puedes escapar del ruido del río y de las hojas al viento, pero el verdadero ruido está dentro de mí. Provocándome una tremenda sordera, desorientado en un mundo sin sentido. Ya nada más me queda aceptar que solo hay algo que tiene el poder de cambiar la vida de una persona, el amor.

Podré comprender que no hay nada imposible,  porque los sueños de ayer son las esperanzas de hoy y pueden convertirse en realidad mañana, al fin y al cabo según Williams Shakspeare “Estamos hechos de la misma materia que los sueños”. Es cuando mi confianza crece y comienzo a pensar que en cuanto menos me lo espere, cuando crea que todo va en el sentido equivocado, que mi vida, programada en cada mínimo detalle está naufragando... de repente, suceda. Ella aparezca y me haga comprender que el amor no es y no puede ser simple afecto, que no se trata de costumbre o amabilidad. Que el amor es locura, es el corazón que late a dos mil por hora, la luz que surge de noche en pleno atardecer, las ganas de despertarse por la mañana solo para mirarse a los ojos. Que cuando el amor deja de ser un drama, es mágico y de repente hace que la vida sea la cosa más sencilla y bonita del mundo, hace que todo encaje a la perfección y mi realidad sea como quiero que sea, entonces las ideas que me faltaban aparecen de improvisto. Quiero poder decirle las cosas que a nadie me atrevería a decir, reír con ella cuanto su corazón y su razón me lo pidan. Que luchemos por alcanzar lo que deseamos, que compartamos lo mejor del amor, aun teniendo una gran amistad. Que dejemos huellas en nuestros corazones, poder decirle libremente “te amo”, sin miedo a perderla. El amor es sentir y prueba de nuestra existencia.


El amor más hermoso es un cálculo equivocado, una excepción que confirma la regla, aquello para lo que siempre habíamos utilizado la palabra "nunca". Qué tengo que ver yo con su pasado, yo soy una variable enloquecida de su vida. Pero no voy a convencerla de ello. El amor no es sabiduría, es locura... nuestros defectos pasarán a ser nuestros polos negativos y positivos que se atraen, mis celos servirán para conservar el amor, del mismo modo que las cenizas conservan el fuego. Haremos lo posible, e intentaremos lo imposible. En la vida no se puede tener todo, sin embargo, es necesario aspirar a ello, porque la felicidad no es una meta sino un estilo de vida.

Llegaremos ahí al punto en el que echaremos a correr arrastrando nuestras maletas nuevas. Ligeros. Sin miedo. Sin prisa. Sin tiempo. Con la mano perdida en la del otro. Y nada más. Ninguna cita, ninguna preocupación, ningún empeño. Nada. Más ligeros que una nube.

No se, no se quien eres. No se quien serás. No se que será de nosotros. Todo eso lo sabremos solo viviendo. Así que aquí sigo, esperando un accidente positivo, de modo en que me cambie la vida a partir de ese momento. Y que haga por un instante de esos momentos algo para siempre, puede que un día se olviden pero por el momento son para siempre.

Y después la pregunta mas difícil: ¿Disculpe, usted me ama o no? y la respuesta mas simple: ¡No lo sé! pero estoy en ello.


Se cumplirán nuestros deseos, las manos se multiplicarán como un deseo imprevisto que se convierte en una historia de amor. Un beso divertido, con lengua; un beso que sabe a amor y a juego. Lleno de sabores buenos y de deseo y de mar abierto y de tantas cosas...

Alberto Ortiz,
 el amor es como jugar al póquer, a veces es mejor apostar porque así tienes posibilidades de ganar.

30 mar. 2012

Carta al Sheik. Vivir un sueño.

Vivimos en un sueño, del que no queremos despertar.

Más de quince años como socio del Málaga dan para mucho. Momentos de lucha, de agonía, de felicidad por ver un ascenso tras otro, de satisfacción por consolidarnos entre los grandes, de tensión en las gradas, de miedos, de sufrimiento por descensos consumados y por descensos sin consumar, seguidos por una gran euforia que nos hacen derramar más lágrimas de alegría que cualquier otro logro. Vemos cantidad de futbolistas que vienen y van, otros que vienen y se quedan, otros que vienen, se van, vuelven a venir, y se quedan. Entrenadores que hacen lo mismo, entrenadores a los que una vez quisimos y otras odiamos. Presidentes que lucharon por hacernos un hueco en lo más alto, otros que por poco nos desahucian, alguno que nos saneó y nos dejó listo para que llegará la hora de echarnos a dormir y empezar a vivir nuestro sueño.

Es aquí cuando cierro los ojos y rápido pasan por mi cabeza los últimos 2 años.

Un estadio a rebosar, Fernando Sanz en el palco, un abuelo con su nieto en fondo, peñas multitudinarias animando hasta reventar desde las gradas, ocultando su miedo al descenso, aficionados en tensión comiéndose las uñas, un pase medio fallido de Fernandito que recibe Duda para hacer, de una pared con Caicedo, una obra de arte previa a un maravilloso gol que ni el mejor portero del mundo puede evitar. La carrera y la furia de la que siempre será la estrella que más tiempo brilló en la Rosaleda hacia la esquina de gol/tribuna, agitando los brazos y gritando desde lo más profundo su gol, el equipo hecho una piña.

Los aficionados empiezan a creer en la permanencia. Rápidamente se me vuelcan al recuerdo los minutos finales, la liga no sólo se jugaba en la Rosaleda, un exmalaguista, Alexis, marca de cabeza para el Valencia, el Málaga estaba salvado, la noticia sale de mi boca y corre toda preferencia, veo caras de alivio, lágrimas de distensión, sonrisas puras y felicidad a rebosar. En los más pesimistas aún veo caras de preocupación, suena un silbato, seguimos en primera.

El que no brinca y canta de la alegría, se funde en un abrazo con sus compañeros de filas, el que no, se sumerge en su asiento y libera la tensión acumulada en forma de lágrimas, es preciosa esa sensación de supervivencia, es quizás la sensación más bonita que hemos vivido hasta hoy. Miras a tu alrededor y ves que hay mucha más gente que siente lo mismo que tú por nuestro equipo. Se nos abren las puertas al cielo, las puertas a un futuro lleno de alegrías.

Fernando Sanz vende el club, él hizo todo lo que pudo y ahora quiere que otro nos haga vivir nuestros sueños.

Llega a Málaga Sheik Abdullah Bin Nasser Al-Thani. Un jeque peculiar, un jeque que a diferencia de muchos no vive del petróleo, lo hace del gas. Sobrino de la familia real Qatarí, viene a Málaga para hacer de nuestro club el tercero de España, viene a Málaga para hacerse con proyectos de construcción importantes, viene con intención de invertir en Málaga y por primera vez se escuchan ecos de la palabra CHAMPIONS en nuestra tierra, lo mejor es que todos lo vemos más cercano. Nuestro Sheik viene con las ideas claras, bien aconsejado quiere hacer un proyecto a medio plazo, sin prisas pero sin pausa, acondiciona nuestro estadio y pone los primeros cimientos para ir agrandando las infraestructuras del club, empieza a mover hilos para crear una buena ACADEMIA, y así favorecer la creación de nuevos talentos. Empieza a oírse que quiere un nuevo estadio en el que quepan todos los nuevos malaguistas.

En lo deportivo muchas caras nuevas, pero tras media temporada el equipo no rendía como se esperaba. En invierno tocó tirar de raza y dinero, llegaron a Málaga los primeros fichajes estrellas, Baptista y Demichelis, acompañado del joven Camacho y del meta argentino Willy Caballero que así cumplía su sueño de jugar en la liga que merecía estar. El equipo reflota de la mano de Pellegrini, con tiempo y trabajo el Málaga se asienta.

Llega una nueva temporada, nuestro Sheik vincula el nombre de nuestra ciudad al de la UNESCO y pone su chequera a plena disposición de Antonio Fernández, es entonces cuando la Rosaleda se llena para recibir a Ruud Van Nistelrooy, Joaquín, Monreal, Mathijsen, Sergio Sánchez, Isco y Santi Cazorla. Málaga sueña con Champions.

Tras una pretemporada de ensueño, la liga comienza, los meses pasan pero el Málaga no termina de despegar, el club confía en la plantilla y en el míster, la Rosaleda cada partido es una bombonera. Pocos equipos consiguen sacar puntos de nuestro feudo, solo nos falta conseguirlos fuera y ha llegado el momento, el Málaga consigue una racha de 6 partidos sin perder ganando todos en casa y fuera, exceptuando un empate conseguido en el Bernabéu, donde hacía más de 10 años que el Málaga no puntuaba. Málaga pisa los talones al Valencia, los Chés se ponen nerviosos y corren las noticias de los impagos de nuestro Sheik, quien aún no ha pagado el 100% de algunos fichajes, es más, el ataque es tan directo a Sheik que hacen referencia a sus inversiones no deportivas, y aseguran que tampoco ha pagado parte del puerto de la bajadilla en Marbella; el malaguismo confía en él, y a lo largo del día lo defendemos con uñas y dientes contra el Valencia, pero esa misma noche salta la noticia de que el Hamburgo no ha recibido los tres últimos pagos por el traspaso de Mathijsen, algo más de un millón y medio de Euros. El club alemán denuncia al Málaga ante la FIFA. Esa misma tarde me había llegado a mis oídos que algunos empleados del club estaban aterrados con la idea de quedarse sin Champions League, al parecer el Málaga debería abonar todas sus deudas antes del final de este mes si quería entrar en competición europea.

Antes de aterrarme intento informarme de qué hay de cierto en este rumor. No consigo recibir aclaraciones, y la única noticia que me llega es la de la nueva denuncia, esta ante la FIFA del Hamburgo, rápido se me viene a la cabeza el caso del Mallorca que justo la temporada pasada se clasificó a Europe League y no pudo participar por tener contraídas deudas. Esa misma noticia no me deja dormir, no puedo evitar pensar en que si ese pago no se produce no podremos entrar en Europa, ese es nuestro objetivo, si el jeque no ha solucionado esto para el periodo fijado siendo nuestro objetivo ¿por qué lo iba a hacer más tarde sin opción de entrar en Europa? Un gran escalofrío recorre mi cuerpo de pies a cabeza, no quiero desconfiar de mi Sheik, sería pecado, pero no puedo evitar pensar en todos los malagueños, en todos nuestros sueños, en todas nuestras ilusiones; queremos ser grandes y queremos poder seguir alabando al Sheik Abdulla Bin Nasser Al-Thani.

Así que desde aquí suplico a nuestro presidente que abone lo antes posible todo lo adeudado, que cierre la boca de todos los que lo critican, que acabe con todas las dudas de los que, como yo, somos algo negativos; que el Málaga esté el año que viene en Champions, y que 30.000 malaguistas lloren al oír el himno de la Champions en la Rosaleda.

Con las ilusiones no se juega. Creémos en ti.

Peoples´ dreams aren't to be played with. We believe in you.

Alberto Ortiz. Málaga es mi casa. El Málaga mi vida.